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EL LEVANTE ALMERIENSE
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El Levante almeriense es un espacio privilegiado porque no se ha producido un crecimiento en altura, porque los impactos han sido moderados y porque quedan abundantes espacios de costa vírgenes, en algunos casos además protegidos por la figura de Parque Natural. |
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CARACTERISTICAS FISIOGRÁFICAS Y RECURSOS NATURALES - RASGOS SOCIOECONOMICOS CARACTERISTICAS FISIOGRÁFICAS Y RECURSOS NATURALES
El área de estudio que contempla este informe se prolonga a lo largo de todo el litoral al este del municipio de Almería hasta el límite provincial y se extiende hacia el interior incluyendo una segunda línea de municipios no costeros que quedan en la vertiente sur de las Sierra Alhamilla y al este de la Sierra de Filabres. Es una zona geomorfológicamente diversa, en la que se alternan cadenas montañosas como Sierra Almagrera, Sierra Cabrera y el conjunto volcánico terciario que conforma el Cabo de Gata, con espacios neógenos y plataformas pliocenas. Cabo de Gata constituye un entrante volcánico en el mar, de formas suavizadas por el tiempo, pero entre las que destacan algunos pitones que resisten la acción de las olas y que dan lugar a una de las imágenes más características del Cabo. Igualmente, por sus peculiares condiciones climatológicas de casi total ausencia de lluvia, pero unida a una cierta humedad procedente de la brisa marina y del rocío, se ha convertido en un espacio privilegiado para algunas especies vegetales exclusivas de este entorno, razón por la cual fue declarado parque natural hace diez años. El accidentado relieve que se hunde en el Mediterráneo alberga a su vez calas recoletas y grandes playas de arena blanca, en algunas de las cuales se forman interesantes cordones dunares, todo ello con un gran potencial de atractivo turístico.
AL NORTE del Parque, la línea costera se caracteriza por la presencia de playa, casi sin interrupción desde el sur de Mojácar hasta el norte de Vera, donde todavía quedan tramos sin edificar, y algo más discontinua en Cuevas de Almanzora y Pulpí. Entre Mojácar y Turre se levanta Sierra Cabrera, un relieve sobre calizas que contiene una abundante vegetación gracias a los manantiales de agua que allí emergen, lo que la ha convertido en una zona atractiva para el turismo rural, que a su vez se beneficia de la proximidad a la playa. Se preveía la creación de un parque natural, pero la oposición de los vecinos ha llevado a desechar la iniciativa.
AL INTERIOR la presencia de yesos, margas y calizas ha dado lugar a la formación de un modelado kárstico que produce formas como la del cañón del río Aguas, pero que se caracteriza, sobre todo, por la presencia de numerosas cavidades donde pueden observarse las poco frecuentes formas que toma el yeso al evaporarse el agua que lo transporta. Debido a ello ha merecido la catalogación como paraje natural y se ha favorecido la afición a la espeleología, la cual a su vez se ha empezado a convertir en un recurso turístico. La zona cuenta además con otros recursos culturales entre los que destacan los restos arqueológicos del Argar y las huellas árabes en la arquitectura popular.
RASGOS SOCIOECONOMICOS
Se trata de un área de escasa densidad de población (31 habs/km2), en la que sus 71.000 habitantes se distribuyen a lo largo de una extensión de 2.257 kilómetros cuadrados. Los núcleos de población, de reducido tamaño, no suelen sobrepasar los 6.000 habitantes, si exceptuamos Huercal-Overa (unos 13.000). En los municipios del interior se ha producido un envejecimiento acusado de la población, con porcentajes de personas mayores de 65 años superiores al 16% (Lubrín, Sorbas, Zurgena, Los Gallardos). Carboneras es el único que destaca en el sentido contrario al quedar por debajo del 7%. El resto de municipios costeros se mueve entre el 10,5 y el 12%, que se pueden considerar valores medios en el entorno nacional. El nivel de instrucción de la población es relativamente bajo, con predominio de las personas con pocos estudios (un 70% de los mayores de 10 años no ha terminado la EGB) y sólo un 3,6% tiene estudios universitarios. Tanto la baja formación, como la poca experiencia en desarrollar productos turísticos y el envejecimiento de la población se pueden considerar factores negativos, obstáculos a superar para un desarrollo adecuado del sector turístico. Sin embargo, el nivel de instrucción aumenta entre las nuevas generaciones que serán las que tengan asumir iniciativas en los próximos años. De cara a posibles aplicaciones turísticas se debe destacar la formación de asociaciones deportivas de excursionismo y espeleología que pueden dar lugar a futuras empresas.
Desde el punto de vista de las actividades económicas, la agricultura mantiene un papel primordial ya que emplea a casi la tercera parte de la población ocupada, si bien pueden observarse notables diferencias entre municipios. Frente a un desarrollo moderno, de elevada productividad y gran dinamismo, ligado a los invernaderos en Níjar y a los de lechugas en Pulpí (donde alrededor de la mitad de la población trabaja en la agricultura), persiste el predominio de actividades agrarias tradicionales en los municipios envejecidos del interior, en los que se supera el 35% de población ocupada en la agricultura. La segunda actividad motriz de la zona es el turismo, lo que se refleja en el peso que tienen tanto comercio y hostelería (20%), como construcción (16%), en íntima relación con la actividad turística dado el tipo de desarrollo inmobiliario preponderante. El municipio con mayor porcentaje de ocupados en comercio y hostelería es sin duda Mojácar (40%) al que siguen otros municipios costeros como Vera y Garrucha, y al interior, Turre ((26%). En cambio, los municipios más especializados en trabajo en la construcción se encuentran, por lo general, en segunda línea de playa, como Turre, Los Gallardos (36%) y Bédar, si bien habría que incluir también a Garrucha (23%). Estas poblaciones actúan en buena medida como dormitorio de trabajadores que desarrollan su actividad en la costa .
La relación entre agricultura y turismo se plantea en ocasiones de manera conflictiva (con frecuencia han competido por un mismo espacio) y resulta difícil de compatibilizar cuando se trata de una agricultura intensiva en tecnología con fuerte impacto visual y ecológico, pero también pueden resultar complementarias sobre todo en las áreas interiores de agricultura tradicional. La pervivencia de esta actividad, asociada a un entorno arquitectónico cuidado, que conserve las estructuras originarias, puede convertirse en un atractivo para un turismo de baja densidad que a su vez contribuya a generar ingresos y permita mantener las explotaciones. Por el contrario, tanto la industria (10%) como el resto de servicios (22%) tienen una reducida representación en el área. La primera, sin embargo, tiene fuertes repercusiones a nivel local en algunos de estos municipios desde diversos ángulos: por el tipo de actividad que realizan, por el tipo de planta industrial y por la generación de puestos de trabajo que suponen, aspectos todos ellos muy a tener en cuenta a la hora de establecer un balance. Se trata esencialmente de grandes plantas industriales que generan un gran impacto visual y, en algún caso, acústico y con un considerable potencial de contaminación hidrológica y atmosférica si no se extreman las medidas. Carboneras, a pesar de su hermoso entorno natural y de estar rodeada por el parque natural de Cabo de Gata Níjar, registra la mayor especialización industrial de la zona, liderada por la central eléctrica de Endesa y por la cementera. Aunque están segregadas espacialmente del municipio, sus enormes dimensiones y el tráfico de camiones que generan, provocan un considerable impacto difícilmente compatible con un turismo de calidad. Sin embargo, no deja de ser significativo que sea el único municipio que supere el 25% de empleo industrial y que aparezca como el de mayor renta declarada de Almería (El País, 25-8-96). También se pueden encontrar otras grandes plantas industriales en Níjar, donde Michelin tiene un amplio terreno destinado a pruebas dentro del parque natural, y en Villaricos (Cuevas del Almanzora), en el que hay un enclave de industria química (Deretil) situado al borde del mar. En cambio, la actividad industrial tradicional de esta zona, la extractiva se halla en franco retroceso si exceptuamos las explotaciones de yesos en Sorbas. En diversos puntos perviven restos (antiguas explotaciones, hornos y conducciones del mineral hacia la costa) que delatan estas actividades y que mediante una adecuada rehabilitación podrían ser puestos en valor como reclamo turístico de arqueología industrial. Su estado de conservación es alarmante y únicamente en el poblado minero de Rodalquilar se ha procedido a la reconversión de algunas de las antiguas viviendas de los trabajadores en apartamentos para turistas.
Pablo Pumares Fernández
Doctor en Geografía. Universidad de Almería |
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